domingo, 2 de agosto de 2015

Un tiempo para cada cosa





Hubo un tiempo para el no saber sabiendo. Un tiempo para volverse del revés, para no reconocerse, para dejar que todo ocupara su lugar. Hubo un tiempo para la nausea, para sentir que no eras dueña de ti. Hubo un tiempo para el florecimiento, para brincar de felicidad como una cabra montesa, para compartir.Un tiempo para el orgullo de saberte madre, bendita, porque el milagro sucedía en ti. Hubo un tiempo para el asombro, para el desconcierto, para el miedo y la duda; también hubo un tiempo para la confianza y la certeza. Hubo un tiempo de búsqueda y de reencuentro. De anhelo. Tiempo ligero y tiempo denso. Tiempo de mucha fuerza. Tiempo hacia afuera y tiempo dentro. Tiempo. Suficiente tiempo, el tiempo justo para sentir y comprender algunas cosas. Para tener ganas de pasar tiempo contigo. Para conocerte y olerte. Y amarte. 




Ahora que el tiempo dentro va tocando su final, hago repaso de lo que ha sido y sigue siendo, mi tiempo de gestación. Qué bien que pude pasar por muchas "emociones" para poder comprender y ayudar a otras mujeres. Qué maravilla pasar por todo ello acompañada por otros y también por mí misma. Qué bien que puedo acompañarme. Ojalá todas las mujeres puedan sentirse acompañadas en momentos tan delicados, sensibles y bellos como el embarazo.

Siento que estoy entrando en otro tiempo. Tiempo de abrirme a lo que ha de venir, a mi parto y tu nacimiento, preciosa hija. Estamos en las mejores manos. 
Quiera Diosa que así sea.
En el fondo de mi ser, el tiempo no existe.

Natalia Navarro *lqc*



Gracias Paula, por tu generosidad. La mano que ofrece en esta foto.