jueves, 18 de agosto de 2016

A ti, gracias






Dentro de una semana mi hija cumplirá un año. Ha sido un año apasionante, me he sentido en ocasiones profundamente sola, he buscado la tribu que no tengo en Madrid y gracias a Dios la he encontrado, la estamos creando. Me he llenado de Amor mirando a mi hija y viendo como su padre la miraba. He pasado horas (en ello sigo) deleitándome con sus gestos, sus movimientos y con la leche-maravilla saliendo de mis pechos. Ayer, de madrugada, pensaba en la manera de celebrar un año de Amor y sentí mucha gratitud por los regalos recibidos: A ti, gracias. Espero que cada cuál sepa reconocerse en mi agradecimiento.



A ti, que contaste un cuento a mi hija cuando estaba aún dentro de mí.

A ti, que te interesaste siempre por como estaba y como me sentía y me escribías a menudo. Por ayudarme a despejar el camino hacia la maternidad.

A ti, por venir una mañana a casa y concederme un espacio para expresar mi dolor y frustración. Y por aquella noche, tú en Londres, yo en Albacete.

A ti, por llevarme al Amor y a la Belleza a través de tu mirada.

A ti, por venir a merendar a casa con tu hija y alegrarte tanto de vernos. Por tus palabras amorosas.

A ti, por estar al otro lado del teléfono en mi crisis de mastitis, por tus sabios consejos para una lactancia feliz.

A ti, por tus remedios caseros y sanadores.

A ti, por regalarme tu tiempo y tu trabajo.

A ti, por saber exactamente qué necesita una recién parida y dármelo con cariño y de corazón.

A ti, por masajearme unos días antes de dar a luz, por posar tus manos sanadoras sobre mí.

A ti, por solucionar cada duda de primeriza fuese el día y la hora que fuese, porque eres doula.

A ti, por cederme el asiento en el metro, por ayudarme a subir el carro por las escaleras.

A ti, por nuestras eternas conversaciones, siempre tan reconfortantes. No es fácil hablar de lo profundo con tanta naturalidad.

A ti, por cocinar arepas para mi y recordarme lo femenino sagrado.

A ti, por guardar ropita y ayudarme tanto con lo necesario. A tus hijos, por guardar juguetes para Hamidita y regalárselos.

A ti, por parirme, traerme a este mundo, cuidar de mí y ayudarme siempre.

A ti, por tus "sopas de pan" que nutrieron a la niña que fui y que me siguen alimentando. Por tu sentido del amor, coraje y valentía. Cuando me faltan las fuerzas me acuerdo de ti.

A ti, por abrirte conmigo a la Vida que nos ha regalado una preciosa hija.

A ti, por tus clases de yoga en el embarazo, por tu entusiasmo y frescura y saber hacer.

A ti, por acompañarnos durante el parto en casa, aunque al final no pudo ser.

A ti, por traernos comida los primeros domingos.

A ti, porque a tu manera, a pesar de no entender mucho de que va esto, siempre me apoyas.

A ti, por pensar en nosotras y querernos.
A los dos, por la preciosa canción de cuna que salió de vuestro corazón.

A ti, que no has contactado con la sensibilidad necesaria para comprender el maternaje. Porque así reconozco el camino que hay que recorrer.

A ti, por ayudarme a alargar mi descanso por maternidad.

A ti, por tu generosidad de madre, por todas las cosas que nos has prestado, por compartir todo lo que sabes y eres. Por traer a Leyre a mis talleres.

A ti, por mantener la amistad lunática.

A ti, por tus mensajes de voz dulce, porque también eres doula.

A ti, por contar conmigo para ser profe de tu curso, por ser divertida y amable siempre. Así suceden las cosas.

A ti, por alegrarte tanto de verla, por jugar con ella y ser su tía favorita.

A ti, porque a pesar de no gustarte "los críos" estás enamorado de tu sobrina.

A ti, por enseñarme a ser madre.

A ti, por el fascinante viaje de la Rueda de Ana. Por tus sabias y finísimas palabras. Eres inspiración.

A ti, por venir a casa y dejar tu estela divina. Y tu olor durante días.

A ti, madre guerrera, por nuestras batallitas.

A ti, que nos llevaste en coche al dhiker, alrededor de donde siempre suceden cosas mágicas, cuando Hamida era muy bebé para presentarla a los hermanos y hermanas.

A vosotras, generosidad y amor a raudales. Os quiero.

Gracias a ti, por reverenciar la maternidad sagrada.

Gracias a Dios, por cada una de vosotras.

Natalia Navarro *lqc*