martes, 9 de mayo de 2017

La maternidad como camino


LA MATERNIDAD COMO CAMINO



Abres una puerta hacia el cosmos. Lo que hay al otro lado es caótico, no tiene forma, nadie te lo ha contado. Escribo hoy desde ese lugar desordenado.

Maternidad como puerta. Maternidad-Eternidad.

¿Para qué sirve ser madre?, ¿ser madre de quién?

Una puerta que se abre hacia lo esencial.

Algo tan de la carne y tan elevado a la vez.

¿Cuándo descansa una madre?

Como camino hacia una misma. ¿Quiénes somos?

Un catarro y varias noches oscuras.

Oportunidad para la ternura, la empatía. Trabajo de paciencia y escucha.

Si la Vida me da la oportunidad de comprender algo, tendrá que ser mientras barro, estoy en el parque o duermo a mi hija. No voy a retiros de meditación y tengo una hora libre al día para hacerlo todo. Pero si se me concede la comprensión, ¿me la voy a perder por estar en este lugar ahora? No puedo ni quiero estar en otro sitio. Miro las hormigas, evito que mi hija se meta de cabeza en una fuente, bailo y canto en familia, casi no me peino, me alimento y visto como los superhéroes.

El caos se apodera de mi, forcejeamos y consigo seguir caminando sin dejar que me atrape por completo. A través de los ojos limpios y puros de mi hija vuelvo a mirar la vida, me purifico.

Tomo el sol mientras ella camina con un palo en la mano nombrándolo todo y así puedo yo volver a llamar a las cosas por su nombre.

Intento cuidarme más para poder cuidarla a ella y a mi Hogar. Y descubro nuevas maneras de hacerlo. La libertad no está en concederme todos los caprichos, sino en descubrir quién soy. No era más libre cuando hacía lo que me daba la gana, dormía a pierna suelta, comía lo que me apetecía y cuando quería y disponía de mi tiempo por completo. Siento que me acerco más a la libertad cuando puedo comprometerme con algo valioso, aunque suponga renunciar a comodidades y placeres momentáneos.

El Hogar se ha alejado unos días. O yo ando enmarañada y no consigo saborearlo. Escribo, aunque caótica, a ver si se despeja el camino que me lleva a mi.

Rezo para tener unos minutos más que me permitan recomponerme, pero he descubierto que el descanso viene de otro lugar. Descanso cuando acepto y me entrego a lo que es ahora. Descanso cuando no planeo y digo que sea lo que dios quiera (como decía mi yaya) con la profundidad que entrañan esas palabras aún pareciendo manidas.

Esto también es el Hogar, me susurran. Ya escucho sus pasitos. Se despertó de la siesta :-)

Natalia Navarro